Deducción o desgravación de gastos por suministros Tras la aprobación de la nueva ley de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo (RETA) el pasado 11 de octubre, el colectivo de autónomos –actualmente con más de 2.000.000 de personas inscritas- oteaba unas condiciones notablemente mejores que les permitieran sortear los baches de la recesión económica. Aunque esta ley augura un futuro mejor para la mayoría del colectivo, no lo será tanto para los pequeños autónomos, que critican que no se haya cumplido lo prometido sobre el artículo 11 de la norma, concerniente a la desgravación de gastos por suministros para los autónomos que trabajan desde sus hogares.

La desgravación por gastos de suministros disminuye en 2018

Multitud de pequeños autónomos han establecido su oficina en su propia vivienda personal: en la habitación del hijo que se ha independizado, en el cuarto de invitados o, simplemente, colocando el ordenador encima de la mesa del salón. Siempre y cuando Hacienda tuviera constancia de esta situación, antes de la implantación del RETA, los autónomos se podían desgravar entre un 20% y un 30% de los suministros –agua, electricidad, teléfono, Internet y gas–  de la vivienda que afecten a la actividad profesional. Por ejemplo, si un trabajador empleaba un 25% de esos suministros para desarrollar su actividad, podía desgravarse una cuarta parte del importe de esas facturas.

Tras la aprobación de la norma, lo que se contempla en el BOE sobre el artículo 11 de la ley de Reformas del Trabajo Autónomo sobre la desgravación de suministros de la vivienda es lo siguiente: “El porcentaje resultante de aplicar el 30% a la proporción existente entre los metros cuadrados de la vivienda destinados a la actividad respecto a su superficie total”. Esto se traduce en que, de todos los gastos destinados a la actividad profesional, sólo se podrá deducir el 30% de la parte de la vivienda utilizada para dicha actividad. Es decir, un 30% del 30%. Por ejemplo, un autónomo que dedica el 30% de su vivienda como lugar de trabajo, tendrá derecho a deducirse un 30% -como máximo-, un 9% final.

El secretario general de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), Eduardo Abad, asegura que la desgravación final por estos gastos de suministros rondará un 6% y un 9% de media; antes de la vigencia de esta ley, rondaba entre un 20% y 30%. Habrá que analizar, a partir del 1 de enero de 2018, cómo afecta esta ley a la vida profesional y a la seguridad jurídica de los pequeños autónomos. Debido al malestar generado en el colectivo de autónomos, el diputado de Ciudadanos Sergio del Campo, colaborador en la redacción de la nueva ley, anuncia: “Si fuera necesario rectificar, se hará”.